
En este tipo de banquetes que por ser contados son sonados, nunca falta la música, el debate tecnológico-filosófico y otras singulares costumbres propias de esta especie baja en estatura pero de dimensionado cerebro.
Este tipo de celebraciones suponen habitualmente el único momento mensual que los hirflös dedican a comer. El resto de su alimentación es única y exclusivamente científica y espiritual. Indudablemente con estos hábitos, la especie hirflö puede ser tan querida como respetada por la demás que habitan el planeta, dado su alto coeficiente intelectual.
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